주요 이야기
-Estas placas fueron instaladas el, el 14 de Noviembre del 2000, del año 2007, ante una ceremonia muy hermosa con todos los destacamentos militares, la asistencia del comandante del Ejército, el Estado Mayor, la Armada Nacional, y mucho público y todos los veteranos de la guerra de Corea. Fue algo, fue muy conmovedor para la ciudadanía de Bogotá y para todos los militares y veteranos que asistimos, puesto que no se había colocado en ninguna parte de Colombia por parte del Gobierno ninguna conmemoración, ningún recuerdo a los muertos de la guerra. Estábamos buscando y yo me dediqué a buscar con ellos. Y un buen día, tuve la inspiración de venir aquí y proponerle al padre párroco que, que si me daba permiso de colocar las placas acá en este lugar tan sagrado para la, donde están los mártires de la patria. E inmediatamente me aceptó. El general Álvaro Valencia Tovar, que en paz descanse, puso todo el empeño por su experiencia militar. Fue comandante del Ejército, estuvo en la guerra de Corea, fue el comandante de la primera acción contra los chinos. Y me dijo: “Isaac, cuente con mi apoyo porque esa idea no se me había presentado a mí, no se me había ocurrido a mí. Yo lo apoyo”. Y cuando me di cuenta, pues, comunicó al Estado Mayor, convocó a todas las fuerzas militares, y fue algo esplendoroso. Que, por eso esas placas están aquí. Yo puse mi aporte espiritual y no más. Que Dios tenga sus almas en su, su, su reino. Gracias.
– Me llamo José Adonai Castilla. Viajé a Corea en el año, año 1952. Tengo 83 años en la actualidad. Regresamos en el año 53 en el mes de septiembre. Para mí como experiencia al viaje, la ida, viaje o ida a Corea fue una experiencia, como joven, muy bonita. Nunca habíamos, en mi caso, ni conocía un buque ni había montado en avión por primera vez, de modo que, para mí, fue una experiencia de joven, muy alegre, muy bonita. Y agradezco, en parte, al Ejército tanto de los Estados Unidos, de Colombia y de Corea habernos dado esa oportunidad. Llegando a Corea, pues, ya las cosas se nos complicó. No sabíamos qué era una guerra, nunca habíamos estado en ella. De pronto, de niños veíamos unas películas de guerra, pero no sabíamos las consecuencias que tenía una guerra. Como soldado, actué en el Cerro 180. Afortunadamente salí con vida de ahí. Luego, nos tocó el 23 de marzo la Batalla en el Old Baldy. El Batallón Colombia fue uno de los más fuertes que hubo allá. Gracias a Dios también salí ileso de esto. Posteriormente, me salté eso, pero posteriormente fui herido en una, en una, eh…
– ¿No será en patrulla?
– En una patrulla, una patrulla de reconocimiento y fui herido ahí, y murió al lado mío un colombiano, que eso me ha causado mucho mucho impacto. Me impactó demasiado porque era compañero, amigo, de la raza negra, pero un negro supremamente echado para adelante. Me acuerdo de ese detalle porque él había puesto una demanda al Gobierno de Colombia que era único hijo, que él no debe haber ido a Corea a la guerra por ser único hijo. Ya le había llegado la resolución de que tenía que regresar a Colombia. Llevaba ocho días esperando que lo evacuaran para nuestro país. Y estaba en la Casa Mata cuando nosotros salíamos a esa patrulla. Como buen guerrero y joven, nos pidió o le pidió al cabo que comandaba la patrulla de que por qué no lo llevábamos. Yo era radio operador, fui el radio operador en Corea. Dijimos: “¡No, pues, camine!”. Porque se encontraba el tipo aburrido sin hacer nada ahí porque el comandante daba la orden de que no patrullaran, no hicieranningún frente ni nada de esto, que estuviera quieto mientras regresaba al país. Pero estaba aburrido y entonces dijimos: “Camine con nosotros”. Y, desafortunadamente, ese día fue el único muerto, bastándole una semana para regresar al país. De resto, la guerra la tomamos, ya le dije, ¿no? En parte, una experiencia inolvidable, con tristeza por los compañeros fallecidos que quedaron allá, pero con otros compañeros que estuvimos afortunadamente compartiendo todo, que están aquí presente varios. Pero para nosotros y para todos los veteranos, fue un orgullo sumamente grande de haber cumplido. Es un deber cumplido haber estado allá en Corea. Mil gracias.
– Yo me llamo Manuel Antonio Gaitán Briceño. Fui cabo segundo en la guerra de Corea. Eh, me llevaron en el año 53 a Corea, estuve en el campo de guerra, de batalla, el cerro… De ahí me sacaron para reserva por lo que yo tocaba acordeón para ir a un concierto en Busan. De ahí regresé otra vez a Corea a prestar el servicio común y corriente en patrullas, patrullajes, en el cual no tuve ningún problema. Eh, el tiempo que duré, pues, me mandaron a una academia de los Estados Unidos a hacer un curso de preparación militar americana y nos mandaron con dos suboficiales más y el único que sacó diploma fui yo, véalo por puntos, los otros no alcanzaron la puntuación. Y me tocó que llegar al batallón Colombia a darle instrucción a mis compañeros de acuerdo a lo que me habían enseñado en la academia de la séptima división de los Estados Unidos. El resto, pues, común y corriente, el tiempo se transcurrió y fue pasando poco a poco hasta que me mandaron al Japón a, eh… eh, recuperación y descanso, un, un descanso que le daban al personal que era aplicado y tenía estudios y todo eso, por 10 días en el Japón, como, como premio, ¿ve? Como premio a lo que se había hecho. Y ahí ya se llegó el momento de venirnos para Colombia otra vez, ¿ve? Que nos tocó siempre un poco, eh, cansón porque traíamos los restos de todos los compañeros que fallecieron y, y armamentos y todo lo que había, lo que teníamos que nos había dado la séptima división de los Estados Unidos al batallón Colombia. Eh, no tengo así más que informarles sobre lo de Corea por parte mía. ¿Ve? Que estuve prestando mi servicio allá y estuve en una academia de los Estados Unidos haciendo un curso para preparación militar americana y ya eso, pues, me vine para Colombia otra vez en, en el General Stewart, un barco de los Estados Unidos, ¿ve? Zarpamos de Corea y llegamos a un puerto en Honolulu, Hawái, y estuvimos ahí dos días y luego seguimos rumbo a Buenaventura, Colombia. Ya aquí, ya aquí seguí en el ejército hasta el año 55 que me retiré porque no, no me gustó mucho el ejército, ¿ve? No, no, no tengo más que informarle porque no fui herido, ¿ve? Estuve en la línea de fuego, pero no fui herido, y la guardia que presté. Y a amenizar y alegrar a mis compañeros con la música que yo tocaba acordeón y formamos un conjunto, y ese conjunto, pues, lo organizamos y tocábamos en los ratos de descanso en reserva y amenizábamos el tiempo para no estar tan tristes, ¿ve? De Corea, pues, en los cuatro tiempos, ¿no? Que se llega, que es el otoño, primavera, invierno y verano, que siempre se le hace extraño a uno porque aquí en Colombia si quiere uno estar en tierra caliente, está, si quiere estar en tierra fría como acá, está uno, pero no hay cambio de, de clima como allá que están los cuatro tiempos. ¿Ve? No, no, no tengo más así que informarle, ¿ven? Porque mi estadía, pues, claro que fue casi un año, pero no, no tuve problemas, ¿ve? Porque siempre que estaba en la línea o algo, me llamaban para ir a tocar a Seúl, a Busan, en Incheon no, no estuvimos en Incheon estuvimos cuando llegamos y no, pues, la pasé más bien, no, no, no la sentí tan fuerte, por decirlo así, la milicia allá. Y el viaje un poco, eh, molesto por la vaina del barco que de, de Panamá hacia, ah, Honolulu son 15 días y uno que no estaba acostumbrado a, a viajar en barco, eso se le, se le llena a uno toda la… Y otros 15 días de ahí a, a… el primer puerto del Japón, de ahí sí en tren a Seúl que eso estaba todo bombardeado, vuelto una nada, estaba pésimo, ¿verdad? En cambio ahoritica en el 2006 que estuve otra vez en Corea invitado por la embajada, eh, está eso excelente, puentes, todo, una cosa muy bonita, ¿ve? Muy maravillosa, en comparación a, a, al 53 que estuve, que eso estaba todo bombardeado, vuelto una nada. Eh, peladitos por ahí pidiendo qué comer, todo eso porque no tenían como alimentarse y había mucha, mucha pobreza, demasiada pobreza. Ahoritica no, ahoritica es un país que está ciento por ciento avanzado en todo, ¿ve? Y esas fábricas de carros, eso de la un, una imagen muy buena a Corea, ¿ve? Y estuvimos también en, a 100 metros de Corea del norte, porque hasta ahí puede uno llegar, pero eso se ve triste, gris, ¿ve? No se le ve ambiente a, a Corea del norte, ¿ve? Pero bueno, estuvimos mirando, ¿no? Estuve en el paralelo 38 en guardia también, pero a Dios gracias no me pasó nada. No tengo más que informarle.
[ACENTO EXTRANJERO]
– ¿Ha visitado a Corea?
– ¿Ah?
– ¿Ha visitado a Corea usted? ¿Visitó a Corea?
– Sí, yo estuve, eh… con mi, eh… Ah, estuve en el Japón también, pero en el Japón en, en… Me perdí en el zoológico de Tokio, esa fue la…
– ¿Recientemente, recientemente?
– ¿Ah?
– ¿Recientemente visitando a Corea? Usted visitando. ¿Visitó a Corea recientemente?
– Ah, sí, en el 2006 estuve visitando a Corea, por eso es que le digo…
– ¿Por qué 2006?
– ¿Ah?
– ¿Por qué? ¿Cómo?
– Me invitó la embajada de Corea.
– Un, guao.
– ¿Ve? Nos invitó a 14 colombianos.
– ¿14?
– Sí, estuvimos en el cementerio.
– ¿Sí?
– Allá en Corea.
– Sí.
– Y esas partes, sus alrededores, y cuando fuimos a, a los 100 metros que le digo de Corea del Norte y hasta ahí podíamos estar, no podíamos pasar más para allá. Eso está lleno de guardias y, ¿ve? Y miramos el, el paralelo 38 casualmente, ¿ve? Hasta 100 metros, ahí de para allá ya no se puede, ¿ve? Y a eso es que le digo que está Corea un ciento por ciento en comparación a cuando la vimos que nos tocó que andar en un tren todo bombardeado, vuelto una nada hasta el campo donde teníamos que hospedarnos, por decirlo así, y de ahí salir a entrenamientos para luego entrar a la línea de fuego, ¿ve?
– Sí.
– Y la pobreza que vimos en ese tiempo era muy, muy cruel. Cuando estábamos en reserva la alimentación que nos mandaba el ejército americano, que era una, una alimentación que la llamaban: Ración C7, lo que nos quedaba se lo dábamos a ellos, ¿ve? Que se hacían, se acercaban por las alambradas, ¿ve? Para pedirnos que le diéramos algo, ¿ve? Porque estaban, pues, muy… sin alimentación, sin nada, muy… Ropa, sin nada, ¿ve? Les dábamos ropa de lo que teníamos por ahí que nos sobraba se la dábamos también. ¿Ve? Entonces a uno le daba, pues, eh, tristeza, ¿sí? Porque aquí en Colombia, pues, obvio, somos pobres, pero procuramos sostenernos de cualquier manera sin, sin tanta… Menos mal que aquí no ha habido guerra, ¿no? Pues, guerras así, pero, guerrillas que llaman, pero era que allá sí estaba eso. Y, y pensar que, que Corea del norte fue la que inició todo, ¿ve? Y se unieron con los, con los, este otro país, se llama… comunista también, con china y otro país no me acuerdo ahoritica el nombre.
[ACENTO EXTRANJERO]
– ¿Rusia?
– ¿Ah?
– ¿Rusia? Ruso.
– Sí, una cosa así. ¿Ve? Se unieron para atacar a Corea del Sur y en ese…
– Ruso… Ruso.
– Rusia.
– Sí.
– Rusia, Rusia. Ellos, se, se unieron todos para atacar a Corea del Sur, ¿ve? Y sin embargo, pues, eh, hay un, eh, un recordaris, por decir así, que el batallón Colombia cuando estuvimos en combate y todo, a raíz de eso se firmó el tratado de paz el 23 de marzo, si no me equivoco, o el 25 de marzo, una cosa así, del año 53, hasta ahí hubo combate, ahí ya se acabó el combate y ya se siguió prestando guardia, pero por prevención, ¿no? Que no volvieran otra vez a molestar.
– Yo quiero que, ah, por su gran honor de sus sacrificio en la guerra de Corea, que, ah, muy pronto, ah, ahí será el tiempo cuando, ah, Coreanos en North Corea, ah, también tienen la paz y… libertad, ¿sí?
– Sí, señora.
– Sí. Y gracias…
– No, señora.
– …abuelo, porque, ah, sin sus contribuciones no… ah, no puedo ser aquí, estar. Gracias.











